sábado, 28 de junio de 2008

Comida Rápida: el engaño y el tamaño de las raciones

A veces hemos de tener cuidado con la letra pequeña, sobre todo cuando hay dinero de por medio. Hasta en las cosas más pequeñas nos tratan de vender gato por liebre. Pero más preocupante se vuelve la situación cuando también nos afecta a nuestra salud.

Hace dos días, en un restaurante de comida rápida me encontré, a primera vista, que habían subido el precio de todos los menús. Por suerte, había mucha cola y tuve tiempo para pensar y comparar los precios del panel luminoso con los de la carta colgada a un lado de la cola. Algo no coincidía. Los menús eran más baratos en la carta que en el panel. No fue hasta pasados unos minutos (había bastante cola) que reparé en un asterisco que remitía a una letra pequeña que decía lo siguiente: "*También disponible Menú mediano"

Fue entonces se me abrieron los ojos. No habían subido los precios, simplemente estaban ofreciendo todos los menús grandes, disfrazándolos bajo el nombre de "Menú de verano" como si fueran los normales y habían ocultado los medianos bajo el asterisco. Los tamaños de las raciones de patatas, y bebidas que le servían a los clientes eran notablemente mayores a los que hacía un mes venían sirviendo.

No quise pasar por el aro y cuando llegué a la caja hice hincapié en que quería el menú MEDIANO. Pero no sirvió de mucho porque el dependiente de la caja, mecánicamente me puso por delante una enorme bolsa de patatas y más de medio litro de Coca Cola y se dispuso a cobrarme el Menú de Verano. Tuve que insistir nuevamente que quería que me cobrara el menú mediano que había pedido, para que, no sin cierta cara de hastío, me cambiara el contenido de la bandeja y volviera a teclear el importe en la caja.

Considero que esto es por un lado una forma de engañar sutilmente al consumidor y por el otro hacerle consumir más de lo que saludablemente sería razonable. Anteriormente, siempre se daba por hecho que se pedía el tamaño mediano y el dependiente ofrecía cambiarlo por uno grande pagando tan sólo un poco más. Uno era consciente de pedir un tamaño grande, si es que lo pedía. Con el sistema del Menú de verano, uno se encuentra con la comida servida y tiene que decidir entre pedir un cambio o resignarse para no crearle una molestia al dependiente.

2 comentarios:

eva dijo...

Para gastarme 6-7 euros en una hamburguesa y una coca-cola (a veces sí los tomo, pero si hay prisa, y con esa cola que decías...), pues me pillo un menú, que por 3 euros más, tengo mi entrante de ensalada o zumo, un primero, un segundo, postre, vino o agua, pan y café.

Creo que la comida rápida es carísima, y encima su digestión no es nada rápida.

Saludos

sargiles dijo...

No me refería a eso, me refería al engaño de hacer que uno consuma más casi sin enterarse. De todas formas estoy de acuerdo con lo que dices. Yo también prefiero sentarme y comer tranquilamente alimentos que sean más saludable. Pero según dónde vivas, no consigues ningún menú a ese precio. A veces no bajan de los 10€. Por tiempo y precio, hay momentos en que la comida rápida es la única opción.

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